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Fútbol VS rodilla

El fútbol, un juego por equipos en el que los rivales se enfrentan entre sí jugando con un balón que debe atravesar la línea de meta de la portería contraria para marcar un gol. Dicho así puede parecer algo simple pero entraña estrategia, trabajo en equipo, compañerismo y otros valores. Además de ser un vehículo de promoción de la salud para jóvenes y adultos. Todo esto dependerá del entrenador que lleve un equipo y de los miembros que lo formen.

Ahora bien, este deporte puede entrañar aspectos negativos para la salud si no se realiza adecuadamente.

Principales lesiones

La patología más frecuente sin duda suele ser la lesión muscular. Éstas pueden estar causadas por diferentes factores como la falta de técnica, utilizar un inadecuado material o realizar movimientos defectuosos.

El exceso de sudoración y la falta de hidratación pueden producir un defecto electrolítico por pérdida de iones y agua.

El ejercicio en anaerobiosis produce acidez y ácido láctico. Esto sumado a la sobrecarga muscular se puede agravar ya que llega menos oxígeno y no se elimina el ácido láctico.

El terreno de juego influye directamente en el cuerpo, ya que un terreno mojado puede provocar un resbalón con las consecuencias oportunas. Por otro lado un terreno con barro puede producir grandes lesiones por anclaje de las extremidades inferiores al terreno.

Las siguientes lesiones a las que haré referencia son el esguince de tobillo, la patología de rodilla y por último y menos frecuentes, las fracturas.

Dentro de que es un deporte en el que en se produce contacto entre los jugadores y además, muchas de las veces es en movimiento, podemos encontrar patologías asociadas como contusiones, traumatismos, etc. pero no son lo más habitual.

Vamos a centrarnos en la patología de rodilla, ya que sucede con relativa frecuencia y son lesiones que imposibilitan al deportista no sólo para la práctica deportiva sino también para su vida diaria.

Lesiones de rodilla en el fútbol

Esguince: suele ser de la zona medial y se produce a consecuencia de un estiramiento forzado de los ligamentos o un desgarro de los mismos. Este tipo de patología se puede dar por una torcedura forzada al caer de una forma extraña, al recibir un golpe en el lateral de la rodilla o al realizar un gesto en el que dejemos una pierna apoyada en el suelo y se nos doble hacia dentro debido al peso.

Los síntomas son dolor, inflamación, enrojecimiento e incapacidad funcional a la hora de estar de pie.

Como en cualquier esguince, existen grados de afección. Así pues tendremos el grado 1, en el que se habrá producido únicamente un estiramiento forzado del ligamento. El grado 2, en el que aparte del estiramiento tendremos una pequeña rotura o desgarro parcial, lo cual generará cierta inestabilidad en la articulación. Por último tenemos el grado 3 cuyo pronóstico es más severo debido a que se produce una ruptura mucho más considerable que en el anterior o incluso la ruptura total del ligamento, produciendo una mayor inestabilidad en la rodilla.

Lesión del LCA (Ligamento Cruzado Anterior). Éste es de vital importancia para la estabilidad de la rodilla porque conecta la tibia con el fémur. Es una lesión grave, que precisará de intervención quirúrgica mas un proceso de rehabilitación posterior que suele durar en torno a los 6 meses dependiendo del sujeto, del tiempo que le dedique a rehabilitar, etc.

Meniscopatías. La función del menisco como tal es la de amortiguar la carga de nuestro cuerpo y con el tiempo irá sufriendo cierto desgaste. Cuando se lesiona durante la práctica deportiva, suele deberse a una compresión seguida de una rotación, es decir dejamos la pierna apoyada en el suelo y gira el cuerpo, pero el pie mantiene la posición además de soportar nuestro peso corporal… El tratamiento es quirúrgico. La recuperación varía del mes a los 4 meses.

Lesión del cartílago. Este tejido cubre la articulación y evita el roce de las superficies óseas. Las alteraciones que se pueden producir a este nivel pueden ser debidas a giros bruscos, contusiones, sobrecargas o asociarse a otras lesiones como las de menisco o ligamentosas, además de producirse por alteraciones en la disposición de la rótula.

Tendinopatía crónica. Esta afección se produce por repetición de un gesto que genera tensión y su mala recuperación posterior mediante estiramiento, masaje, crioterapia, etc. Puede desembocar en la ruptura tendinosa.

Las lesiones son posibles riesgos que se asumen en la práctica de cualquier deporte. No debemos perder el ánimo de realizarlo por miedo a lo que nos pueda pasar, pero si debemos ser conscientes de ellas para poder poner los medios necesarios para evitarlas o por lo menos reducirlas a un marco de normalidad y de mínimos daños.

Si hablamos de un equipo de futbol que entrena varios días a la semana o todos, estamos hablando, en términos de tensión muscular de un acúmulo importante. Esta tensión deberá ser paliada por sesiones de estiramiento en condiciones al finalizar el entrenamiento y no el clásico sentarse a hablar con los compañeros mientras hacemos un par de ejercicios de estiramiento durante 5 minutos. Después de un entrenamiento debemos compensar la musculatura con un estiramiento no demasiado forzado, ya que las fibras estarán muy contraídas y podemos dañarlas, pero sí el tiempo necesario para relajar la musculatura. La hidratación antes, durante y después es fundamental así como la alimentación y el descanso.

Es fundamental fijarse bien en realizar los gestos técnicamente correctos para no hacer sufrir a las articulaciones en posiciones forzadas. El vendaje en los tobillos, las protecciones correspondientes y el calentamiento adecuado pueden ser claves para evitar los posibles problemas antes citados.

Cuando hablamos de fútbol a nivel aficionado, es decir compañeros que se reúnen para jugar partidos amistosos los fines de semana, estamos hablando de la población con mayor riesgo.

Consejos

Realizar un calentamiento acorde al tiempo que vayamos a jugar y a la intensidad con que vayamos a jugar. El tiempo mínimo debe ser de unos 10 minutos. El estiramiento de después es fundamental para evitar el exceso de tensión que un partido puede acarrear. Por último y lo más importante, intentar jugar siendo conscientes de nuestras posibilidades físicas. Lo que sucede en deportes de este tipo, en que el objetivo es ganar, juegan un papel muy importante las emociones y éstas, en la mayoría de los casos van en nuestra contra. El deseo de ganar puede hacer que forcemos el cuerpo y no estemos entrenados para ello realmente, además de ser desencadenante de conflictos entre jugadores.

El deporte siempre es saludable si se realiza con cabeza y siguiendo parámetros de salud, así que no le tengamos miedo a las lesiones y seamos conscientes de que la decisión de prevenirlas es nuestra en un alto porcentaje.

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