ATP, Miosina y Actina

El mecanismo de la contracción muscular

Como estamos viendo en artículos como “Rutina para pecho y bíceps” de mi compañero Juan Trapero Ruiperez y demás lecturas relacionadas con la actividad muscular y sus beneficios, nos damos cuenta de que la utilización repetida del músculo hace que este se potencie, hipertrofie y en definitiva, mejore. Pero, ¿sabemos cuál es el mecanismo por el cual se produce dicha contracción?

¿Qué es la contracción muscular?

Podemos describir esquemáticamente el fenómeno básico de la contracción muscular como el desplazamiento de los filamentos de actina y miosina el uno sobre el otro. La fuerza de contracción se produce por la formación y disociación de enlaces cíclicos entre las cabezas de ambas proteínas.

En el músculo en reposo la cabeza de miosina está separada del filamento de actina y contiene ADP y fósforo inorgánico (Pi). Cuando el músculo se estimula la cabeza se une a la actina perpendicularmente al filamento. A continuación, ésta se desplaza formando un ángulo de 45 grados y con un movimiento de raqueta, la modificación se transmite de la cabeza de la miosina que arrastra consigo a su filamento. Durante el desplazamiento de la cabeza de la miosina se libera ADP y Pi y esto es lo que, en realidad, desencadena la contracción.

La parte final del ciclo se completa con la inclusión de una molécula de ATP por parte de la cabeza de miosina y esto provoca la disociación del complejo actomiosina y la “perpendicularización” de las mismas cabezas después de la hidrólisis de ATP con formación, nuevamente de ATP y Pi.

Además hay que tener presente que para la hidrólisis de la molécula de ATP por parte de la miosina es indispensable la presencia de iones de Ca++, que juegan un papel fundamental en la contracción muscular. Su liberación en el sarcoplasma está íntimamente relacionada con el inicio del mismo proceso de la contracción. Mientras que en una fibra muscular en reposo el calcio se conserva en el retículo, al paso del impulso el calcio se libera y activa los filamentos de actina y de miosina. En esta liberación éste es reabsorbido por el retículo sarcoplásmico con consumo de ATP.

Como podemos observar la eficacia de la contracción muscular está estrechamente ligada a la concentración de ATP.

En conclusión, la contracción muscular es un proceso complejo que requiere de ciertos productos y mecanismos naturales para poder llevarse a cabo de forma eficiente. El ATP por ejemplo es una molécula de energía rápida que puede determinar en muchos casos la calidad de nuestra contracción. Dicho esto es evidente decir que nuestra forma de obtener energía de los alimentos puede caracterizar nuestra forma de contracción ya que si lo comparáramos con un vehículo, algunos funcionarían con gasolina 98 y otros con gasolina normal.

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