personas en el gimnasio

¿Por qué abandonamos la práctica deportiva?

En la actualidad no sólo importa el inicio si no, también, la constancia en la práctica de las actividades físicas. Expertos, como King y Frederiksen (1984), confirmaron la dificultad que solemos tener en el logro de dicha continuidad. Los resultados de investigaciones realizadas constatan que aproximadamente la mitad de las personas apuntadas a un programa de actividad física lo abandonan en los primeros tres a seis meses (Dishman, 1988; Pérez y Godoy, 1995).

¿Por qué nos cuesta tanto mantener la asiduidad en la práctica del ejercicio físico?, ¿por qué abandonamos el deporte?

Algunos de los motivos que justifican el abandono del deporte son: falta de tiempo, preferencia por realizar otras actividades, pereza y desgana (Armenta, 2004; Macarro, Romero y Torres, 2010). Estos autores aluden, además, a otro estudio (Cervelló, 1995) en el que se encontraron otras causas de abandono: falta de diversión o aburrimiento, percepción de ausencia de competencia, de progreso o miedo al fracaso, problemas con personas significativas (como el entrenador) y lesiones.

Otras investigaciones (García, 1998; Gould, Fletz, Horm y Weiss, 1982; Trepode, 2001) añaden motivos como la fatiga, la ausencia de beneficios, el estrés por la competición, la falta de organización o el autoritarismo del entrenador/a.

En contraposición al abandono, la adherencia al ejercicio físico es el resultado de factores como: el apoyo social, la cohesión grupal y las estrategias de autocontrol.

El apoyo social y los ánimos de personas significativas parecen jugar un importante papel como reforzadores de la adopción y mantenimiento de patrones de ejercicio físico (Cohen y Huberman, 1983; Wankel, 1984).

La cohesión grupal, por otra parte, favorece una mayor fidelidad a los programas deportivos (Carron y Spink, 1993), asociándose con la creencia de que podrían superar juntos/as los retos que apareciesen en la práctica.

Las teorías cognitivo-sociales, además, apoyan la importancia de incidir en que las mejoras provengan del/de la deportista mediante estrategias de autogestión. Dichas estrategias incluyen, entre otras, la autosupervisión, el establecimiento de metas y el autorefuerzo.

Como demostraron Martin y Dubbert (1984), las personas entrenadas en técnicas de autocontrol logran mantener la práctica del deporte a largo plazo ya que su práctica resulta reforzante en sí misma. En cuanto a las metas, se propone que sean realistas, flexibles, establecidas mediante acuerdos y específicas a corto, medio y largo plazo (Robertson y Mutrie, 1989; Neale y Singleton, 1990). Por último, el autorefuerzo, así como la solución de problemas, determina la automotivación y, en consecuencia, la adherencia al ejercicio físico (Dishman e Ickes, 1981; Knapp y Guttman, 1984).

En un reciente estudio (Almagro, Sáenz-López, González-Cutre y Moreno-Murcia, 2011) se explicó la adherencia a la práctica deportiva por tres factores:

  1. logro de un clima motivacional percibido que implique a la tarea, que se centre más en el proceso, en aspectos de superación personal y esfuerzo
  2. satisfacción de necesidades psicológicas básicas: competencia, autonomía y relaciones con los demás
  3. mantenimiento de una motivación intrínseca, que implica que la práctica del deporte se realiza por la satisfacción y el placer inherente a la misma.

 

Siendo conscientes de los beneficios de la práctica regular de actividades físico-deportivas, y considerando los factores que la facilitan y dificultan, merece la pena dedicar esfuerzos al mantenimiento de dicha práctica.

Para ello pueden utilizarse recursos que se desprendan de los datos anteriores, entre los que cabría destacar: el énfasis en el disfrute y la ejecución (y no tanto en los resultados), la satisfacción de las necesidades de la persona que practica el deporte, el reconocimiento de los logros, el acuerdo de los objetivos, etc. (para unas recomendaciones más concretas puede revisarse Molinero, Salguero, Tabernero, Tuero y Márquez, 2005).

Bibliografía:

  • Almagro, B. J., Sáenz-López, P., González-Cutre, D. y Moreno-Murcia, J.A. (2011). Clima motivacional percibido, necesidades psicológicas y motivación intrínseca como predoctores del compromiso deportivo en adolescentes. Revista Internacional de ciencias del deporte, 7, 25.
  • Armenta González-Palenzuela, F. (2004). La motivación y adhesión hacia la actividad física y el deporte. Escuela Abierta, 7, 137-151.
  • Macarro, Romero y Torres (2010). Motivos de abandono de la práctica de actividad físico-deportiva en los estudiantes de Bachillerato de la provincia de Granada. Revista de Educación, 353, 495-519.
  • Molinero, O., Salguero, A., Tabernero, B., Tuero, C. y Márquez, S. (2005). El abandono deportivo: propuesta para la intervención práctica en edades tempranas. Revista Digital Buenos Aires, 90.
  • Salgado-Araujo, J. L. M. (1999) Revisión de la literatura actual sobre la continuidad del cambio de conducta en relación a la actividad física. Educación Física y Deportes, 54, 66-77.
  • Trepode, N. F. (2001). Abandono del deporte en los jóvenes. Revista Digital Buenos Aires, 40.

Marta Ortega Otero, Psicóloga, col. M-25476

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