sabor de la comida de los aviones

¿Por qué sabe tan mal la comida de los aviones?

Para todos los que de manera habitual debemos viajar en avión, ya sea por motivos laborales o por placer, nos es perfectamente conocido el “sabor” de las comidas que se sirven a bordo. Seguro que más de un@ de vosot@s os habéis llevado un buen chasco cuando la azafata de turno ha levantado la tapa de la bandeja y habéis visto lo que “os tocaba” de comer.

¿Soy yo o la comida de los aviones es malísima?

Aunque muchas veces parezca mentira, los menús que se ofrecen en los aviones son diseñados y preparados por empresas especialistas en “catering” a bordo. No quiero que nadie se sienta ofendido y por ello hay que reconocer que el desafío logístico que supone preparar esos menús y servirlos, es todo un reto. No obstante me voy a remitir a las pruebas: todos hemos comido en un avión (Y excepto que viajes con un billete de Business), lo que te van a servir se asemeja a la comida del peor servicio de catering hospitalario de Malaui.

Dicho esto, vamos a romper una lanza en favor de las aerolíneas. Las condiciones en las que ingerimos los alimentos no son las normales.

Las condiciones de la cabina del avión hacen que nuestros sentidos se atrofien. Cuando el avíon despega y alcanza su altitud de crucero (entre 8000 y 11.000 metros), el nivel de humedad de la cabina desciende hasta el 15%. Esto provoca que tu nariz se reseque y tu percepción del gusto se vea “atrofiada”.

Además de la disminución en el sentido del gusto y del olfato hay que añadir una creciente sensación de sed. El efecto de este cambio es el mismo que sufrimos cuando nos resfriamos, todo sabe a “cartón”. Las aerolíneas trabajan para que sus catering mejoren y para que la comida que se sirve a bordo esté “a la altura”, pero con escaso éxito.

¿Cómo mejoran la comida de los aviones?

Los servicios de catering saben que el problema no solo es la comida, sino las condiciones en que se sirve. La mayoría de empresas opta por intriducir especias a sus plato para lograr “espabilar” nuestros sentidos. El problema es que podemos crear auténtico híbrido bizarro que no se coma ni Carpanta.

¿Es todo culpa de las condiciones del avión?

Aquí hago una reflexión personal. Soy una persona de buen comer y me como lo que me echen, pero muchas veces he tenido que comerme el pan (Y digo pan por su apariencia) y el yogurt por que no había un dios que se comiera la suela de zapato que me habían servido.

Creo que la guerra por la rebaja de los costes, produce una desmejora en el servicio. Que no se nos olvide que hemos pagado el precio que nos han puesto y con él, el servicio de comida. Si las aerolíneas no pueden ofrecer ese servicio de una manera digna, que lo eliminen. Yo personalmente sería tan feliz como Carpanta, con mi bocadillo de chorizo.

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