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No critiques y no te quejes

A veces cuando sentimos dolor, mal estar, tristeza o depresión nos quejamos como recurso de desahogo y compadecimiento de uno mismo. Otras veces fruto de los mismos estados de ánimo podemos caer en rivalizar con la aparente felicidad de los demás y caemos en la crítica no constructiva, aquella que únicamente realizamos como rechazo hacia otra persona de forma gratuita.

Dentro de cada uno de nosotros existe la capacidad de sobreponerse a cada momento de nuestra vida. Es cierto que hay determinados momentos en nuestro camino que pueden derrumbar la seguridad y estabilidad emocional de un plumazo, pero sólo determinadas cuestiones poseen una importancia real como para poder darnos un duro golpe y aún de éstas podemos salir utilizando esta capacidad interna.

La muerte de un ser querido es una de las cosas que tienen la dura posibilidad de desestabilizar nuestra vida. Los demás problemas que nos rodean son de menor importancia aunque no por ello hay que tratarlos sin ningún cuidado.

Hoy en día vivimos un momento difícil económicamente hablando, existe mucha dificultad a la hora de ganarse la vida y máxime cuando se trata de alguien que tiene que alimentar a su familia y no llega a fin de mes para poder hacerlo. Estos son problemas actuales que pueden hacer que perdamos las ganas de sonreir, de levantarnos cada mañana con un propósito positivo.

A la hora de enfrentarnos a un problema, sea del tipo que sea, solemos optar como primera opción por quejarnos de una forma u otra. ¿Pero alguna vez hemos conseguido resolverlo de esta manera? Es evidente que no y aunque pueda sonar demagógico, es una estupidez caer en quejarse ya que para enfrentarnos a cualquier obstáculo en nuestra vida lo único que podemos hacer es obrar en consecuencia, pelear lo que haga falta por solucionar fuera cual fuese el problema.

Las palabras pueden no ser suficientes a la hora de querer afrontar un bache por lo que tenemos que ir dejando atrás las inútiles quejas para dedicarnos única y llanamente a actuar, a hacer lo que tenemos que hacer sin importar lo que cueste porque el que quiere hacer algo busca la forma y el que no quiere, busca la excusa.

Otro de los grandes defectos que existen en esta sociedad es el de criticar. Esto sólo genera malestar en uno mismo ya que hace que nos preocupemos más de la vida de los demás que de la nuestra propia. Lo más común suele ser ver los defectos de los demás y no ver los propios y no hay una forma peor de engañarse a uno mismo. Más vale que no digamos tan alegremente “todos tenemos defectos” y de esta manera nos creamos que somos el ejemplo de la humildad cuando en realidad lo que deberíamos hacer es una reflexión profunda e identificar nuestros verdaderos defectos para así poder mejorar de forma individual.

Esto no quiere decir que toda la crítica sea negativa, ya que la crítica cuando es constructiva y viniendo de alguien al que tenemos en estima, puede ayudarnos en gran medida a superar esa barrera que nos impide ver nuestra debilidad. La sinceridad no solicitada es algo que por favor debemos tratar de erradicar. Esa tendencia que tienen algunas personas a decirte lo que piensan tal y como lo piensan amparándose en que es la verdad…no es necesaria más que para molestar.

Aprendamos a utilizar la crítica de forma adecuada, constructiva y en su momento para dejar de lado aquella que no sirve más que para incomodar al que la recibe. Existe una frase que dice que para poder salvar el mundo primero tienes que empezar por tu propia casa y esto significa, en este caso, que no debemos pretender dar lecciones a nadie ni criticar a nadie sin antes ser conscientes de cómo podemos mejorar nosotros mismos y esto no es tan difícil. A fin de cuentas, no hay peor juez que uno mismo, así que empecemos a ser más coherentes y dejemos de lado tanta queja y tanto criticar.

Sé que todo esto es difícil y máxime cuando los programas de mayor audiencia se nutren precisamente de todo aquello de lo que estoy hablando y de alguna manera influyen en nuestra sociedad. Cada vez se ven más chavales con motivaciones tan elevadas como salir en la tele y hacerse famoso a base de soltar estupideces por la boca y de lucir cuerpos apolíneos con cerebros de mosquitos, por no hablar de las chicas que pierden su dignidad vendiéndose como pedazos de carne y muy pocas cosas interesantes de qué hablar.

En resumidas cuentas, debemos tener nuestro propio criterio y ser objetivos con nosotros mismos a la hora de criticarnos primero a nosotros y segundo a nosotros también para poder hacer algún tipo de crítica siempre que sea constructiva. En cuanto a quejarnos sólo queda decir que el único remedio para dejar este nocivo vicio es el de empezar a actuar en consecuencia con nuestros actos.

Afrontar un problema y resolverlo por nuestros propios medios sin emitir una sola queja es una actitud que sólo una persona realmente fuerte puede tener y todos tenemos el potencial de ser esa persona, sólo tenemos que querer, porque la voluntad, al igual que nuestros músculos, podemos trabajarla, hipertrofiarla y mejorarla hasta convertirnos en personas de ideas claras, personalidad propia y fuerza suficiente como para asumir cualquier tipo de problema que se nos presente en la vida.

Hay situaciones muy difíciles en las que la voluntad puede flaquear incluso para alguien que esté acostumbrado a trabajarla, pero para eso tenemos a la familia y a los amigos, porque en caso de faltar, ellos obrarán de la voluntad que precisamos.

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