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Me han robado en la taquilla del gimnasio: ¿Qué hago?

Desde Uworkfit nos gusta ofreceros contenido con valor. Esta vez nos hemos unido con la web Pop law. Esta web nace con la intención de acercar el Derecho cotidiano a todas las personas interesadas en la actualidad y en las situaciones diarias donde el Derecho se encuentra presente.

De la mano de sus creadores (Elena Montes, Vicente Aguilera y Lucia Mar) vamos a estar informad@s de la actualidad jurídica y de las pequeñas preguntas que nos afectan como usuarios de instalaciones deportivas y sujetos relacionados con el mundo deportivo.

Desde Uworkfit os recomedamos esta web y comenzamos una colaboración que esperamos sea duradera y de gran utilidad para tod@s nuestro@s uworkfiter@s.

Cuando la cotidiana visita al gimansio se transforma en un robo en tu taquilla.

Cada vez se hace más frecuentes los robos en las taquillas del gimnasio. La mayoría de las veces en que esto ocurre, no sabemos muy bien qué es lo que hay que hacer exactamente, ni los derechos que nos asisten en estas situaciones.

A través de este artículo pretendemos aclarar algunas de estas cuestiones, para que en el desgraciado supuesto que nos sucedan, tengamos al menos una idea de cómo reaccionar.

Lo primero que tenemos que tener claro, es que el consabido cartelito por parte del gimnasio en el que se nos recuerda que no se hacen responsables de los objetos depositados en las taquillas, no les exime por completo de responsabilidad en todos los supuestos. Es por ello que habrá que analizar el caso concreto y qué relación nos vincula con el gimnasio al respecto de dichos objetos.

Algo similar se daba en el caso de los aparcamientos de pago, hasta que el Tribunal Supremo falló en favor de los consumidores, estableciendo la responsabilidad de los gestores de los aparcamientos.

Lo primero que tenemos que tener claro es la distinción entre las taquillas de pago y las gratuitas, puesto que la consideración es bien diferente.

¿Mi taquilla es de pago o es gratuita?

En el caso de que estemos pagando al gimnasio por el uso de las taquillas, existe un contrato de depósito entre ambas partes (de igual forma que con los aparcamientos de pago, como hemos mencionado más arriba), lo que supone que existe un deber de vigilancia por parte de la empresa, salvo que se nos pueda imputar a nosotros negligencia (como por ejemplo, dejar la llave de la taquilla sin vigilancia).

De esta forma se podrá reclamar, en vía judicial si se estima conveniente y rentable, la indemnización que estimemos oportuna. Aquí tendríamos el problema de los medios de prueba, que hace bastante complicado el demostrar qué nos han sustraído exactamente. Normalmente, el seguro del gimnasio cubrirá parte del valor de los bienes desaparecidos.

Lo mejor en estos casos es elaborar una lista de los antedichos bienes y presentársela al gimnasio. De acuerdo con lo expuesto, de nada servirá que el gimnasio haya manifestado que no se hace responsable de los objetos depositados en la taquilla. Estamos pagando por un servicio y dicho servicio supone unas obligaciones esenciales, las del contrato de depósito, de las que no se pueden eximir de manera unilateral.

En el supuesto de objetos de elevado valor (relojes o joyas, por ejemplo), es recomendable leer la letra pequeña del contrato con el gimnasio para saber si tienen algún protocolo respecto a los mismos. En algunos establecimientos obligan poner en conocimiento de determinado miembro del personal, el depósito de tales pertenencias. Incluso unos pocos disponen de lugares específicos para ello.

De ser así hemos de seguir tales recomendaciones a rajatabla, puesto que en caso contrario, pueden alegar negligencia por nuestra parte y así quedar eximidos de responsabilidad.

Cosa distinta es si no pagamos por las taquillas en sentido estricto. Es decir, en aquellos casos en los que se pide un depósito de una determinada cantidad de dinero para poder usarlas. Ello implica que una vez finalizado el servicio, se ha de devolver la cantidad entregada y, por tanto, no se da una reciprocidad en las obligaciones.

No podemos hablar aquí de contrato de depósito, ni tampoco del deber de custodia que va implícito en el mismo. Por tanto el cartel que venimos mencionando hasta ahora se convierte en totalmente legítimo, y la empresa gestora no tendrá que hacerse cargo de los bienes sustraídos. Para evitar líos acerca de si tenemos un contrato de depósito o no, lo mejor es hacer que quede constancia del pago por el concepto de taquilla en la cuota del gimnasio.

Hasta ahora hemos desarrollado el ámbito civil de nuestro problema, ¿pero podemos acudir a la vía penal?
Antes de nada habría que aclarar determinados conceptos.

¿Qué es un hurto?

Sin entrar en tecnicismos, se entiende por hurto el que alguien tome cosas muebles sin permiso de su dueño (dejamos la bolsa de deporte en un banco del vestuario y el “ladrón” se lleva un reloj).

Siempre que supere el valor de 400 euros estaremos ante la presencia de un delito y, en caso de ser inferior a 400 euros será una falta de hurto.

¿Qué es un robo?

Cuando hay un apoderamiento de cosas muebles pero se usa la fuerza en las cosas (fractura del candado de la taquilla, por ejemplo) o bien, violencia o intimidación en las personas (nos amenazan con un cuchillo para conseguir nuestro móvil, por ejemplo), siempre será delito.

El Tribunal Supremo entiende que estamos ante la presencia de hurto o robo siempre que la cosa mueble haya salido del ámbito de custodia de su dueño, en nuestro caso fuera de la taquilla o de la bolsa de deporte. Sin apreciar la duración que el “ladrón” tenga en su poder las cosas muebles. Por lo tanto, el “ladrón” que coja nuestra bolsa de deporte, móvil, dinero o reloj de la taquilla ya habrá cometido la falta o el delito, según los casos, aunque se detenga al “ladrón” y se recupere lo sustraído.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de reclamar por un robo en la taquilla del gimansio?

Es preciso hacer hincapié en cuanto a si reclamamos el valor de lo sustraído a la compañía de seguro del gimnasio (¡ojo! vía civil) hay que tener en cuenta lo siguiente:

1- Comprenderá toda “Sustracción ilegítima por parte de terceros de las cosas aseguradas”, abarcará tanto el robo como el hurto, porque se extiende a todo apoderamiento posesorio del mismo en contra o al margen de la voluntad de su legítimo titular.

2- El seguro no cubrirá si concurre una mala actuación por nuestra parte. En principio, no será mala actuación dejar la bolsa de deporte mientras nos duchamos en el banco del vestuario. Por el contrario, dejar las llaves de la taquilla de forma descuidada si sería negligencia o mala actuación. Pero todo dependerá de cómo lo argumentemos y del Juzgado.

3- Comunicarlo inmediatamente al personal directivo del gimnasio.

4- Tendremos que tener en cuenta el tiempo que la póliza del seguro establece para el cobro de la indemnización.
Si interponemos denuncia por hurto o robo, deberemos aportar pruebas para destruir la presunción de inocencia del “ladrón”, entre otras:

– Testifical del personal del gimnasio o de compañeros del vestuario.

– Cámaras de seguridad.

5- Es importante que en caso de saber quién es el que ha sustraído nuestras cosas de la taquilla, mantengamos desde el principio la misma versión, sin contradicciones.

6-  Atestado policial, siempre que contenga datos objetivos y verificables podrá ser utilizado como prueba (huellas, croquis, planos, fotografías).

7- En caso de no poder solucionarlo y necesitar reclamar debidamente, deberíamos acudir a un despacho de abogados (Abogados Madrid) de confianza que nos guíe en el proceso.

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