Las 7 cosas que no deberías hacer en un gimnasio

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Cuando uno acude a un gimnasio o centro deportivo debe tener en cuenta que se encuentra en un lugar público. Muchas veces olvidamos o desconocemos las mínimas reglas de urbanidad. Los gimnasios o centros deportivos suelen tener a la vista de los usuarios una serie de normas de obligado cumplimiento tales como: “deberá utilizarse gorro de baño en la piscina”, “el usuario tiene que ir provisto de toalla en la sala de musculación”,… Estas normas o reglas nos las impone la dirección del centro y son por tanto de obligado cumplimiento.

No obstante hay una serie de comportamientos, que si bien no son normas, deberíamos traer aprendidas de casa. Algunas de ellas son sencillas reglas de comportamiento y educación, pero otras son directamente medidas de higiene y salubridad. También hemos añadido alguna que obedece a errores en el entrenamiento.

Expongo las diez “cosas” que, por experiencia propia, he visto y que más me han llamado la atención y en las que no deberíamos caer. Estas son:

1º Entrenar en chanclas: sin lugar a duda todos hemos visto a alguna persona realizar su rutina en chanclas. Es cierto que cuando la acumulación de gente en una sala es excesiva el calor comienza a apretar, pero esto es una barbaridad. Por dos razones, más que evidentes, no deberíamos entrenar con chanclas. La primera y más importante: no es el calzado oportuno para andar por la sala. La suela de una chancla es escurridiza y puedes tener un percance más que doloroso si te escurres trasladando, por ejemplo, una mancuerna de 30 kilos. La segunda razón es de salubridad y cortesía. Los suelos de las salas están sucios. Sí, sucios. Por mucho que el personal se afane en limpiarlos, la cantidad de gente que suda y pisa un suelo hace que éste esté sucio. Siempre es necesario acudir a entrenar con el calzado oportuno, calzado deportivo.

2º Ocupar las máquinas y mancuernas sin sentido: todos nosotros hemos ido a entrenar con una rutina planificada y nos hemos encontrado la máquina ocupada o la mancuerna en manos de otro. El problema no reside en que alguien utilice los aparatos, sino en cómo los utiliza. Solemos olvidar que el gimnasio no es sólo un centro social. Está muy bien hablar e interaccionar con los demás usuarios, pero eso no tiene que ser en perjuicio de los demás usuarios. No ocupéis los aparatos más del tiempo necesario para hacer vuestra serie. Si alguien necesita usarlo, avísale: “lo estoy utilizando, pero haz tu serie”.

3º Entrenar exclusivamente por estética: éste es para mí uno de los comportamientos más repetidos y más peligrosos en los gimnasios. Dentro de él podríamos englobar a los conocidos como “preplaya”; éstas son las personas que entrenan única y exclusivamente en los meses pre-verano y verano. Los veremos aparecer en el gimnasio desde el mes de Mayo y son fáciles de reconocer por su obsesión por tres grupos de trabajo: el pectoral, el bíceps y los abdominales. Quieren resultado y los quieren ahora. No se molestan en preguntar a nadie como deben entrenar y ponen en peligro su salud sin contemplaciones. No conocen el concepto de “supercompensación” y mucho menos el de “sobreentrenamiento”. Los veras repetir su rutina los cinco días de la semana. Eso sí, no los cojas mucho cariño, en Septiembre desaparecerán.

4º No “hacer pierna”: sencillamente error. Gran error. No entrenar en tren inferior supone no entrenar aproximadamente el 60% de nuestra musculatura. Sacar de nuestra rutina de entrenamiento los ejercicios de “pierna” nos creará una descompensación peligrosa. Un símil que todos entenderemos es que no podemos construir una casa sin pilares. Cuando alguien te dice “yo no hago pierna porque corro”, “yo no hago pierna porque juego al futbol”, realmente nos está diciendo: me da pereza. Cuando realizamos entrenamientos de otros grupos, y logramos una buena congestión, tenemos un resultado “aparente” y eso nos gusta. La pierna no. La pierna es dura de trabajar y eso lo sabemos todos.

5º Ser “dontodolosabe”: es una de las personas más irritantes y pesadas que nos podemos encontrar en un gimnasio. Suele ser un sujeto que se dedica a dar vueltas por la sala observando a los demás. Para saberlo todo entrena bastante poco y se ve obligado a alargar sus sesiones de entrenamiento por no dejar de “corregir” a los demás. No penséis que sus víctimas favoritas son los novatos o las personas que realmente necesitarían ayuda, sino cualquiera. Se olvida que quien debería corregir o aconsejar es el monitor que en cada momento se encuentra en la sala. A éste monitor le avala un título y una experiencia. Si te encuentras a alguien así, se tajante con él: “preguntaré al monitor, gracias”

6º No entrenar, ir a ligar: claramente ir un a gimnasio es una actividad social desde el momento en que cruzas la puerta. No voy a negar la posibilidad de conocer a una persona y ni las altas posibilidades de ligar, pero no vayas al gimnasio a ligar por sistema. Deberíamos aprender a respetar el tiempo y el espacio de los demás. Cuando acudimos a entrenar o decidimos hacer ejercicio lo hacemos porque nos aporta una serie de beneficios y lo último que necesitamos es una persona que nos puede resultar molesta o pesada. Se respetuoso con los demás y entiende que no todo el mundo va a lo mismo.

7º Comer o beber en la sala de musculación: esto suele estar prohibido por las normas de los gimnasios, pero se incumple con bastante normalidad. Comer en una sala de musculación es una directamente insalubre (podemos manchar o verte el contenido de nuestra comida) y poco respetuosa para con los demás usuarios. Las bebidas isotónicas o el agua suelen estar permitidas en la sala, no así las bebidas que contengan suplementos nutricionales o de cualquier otro tipo. Si consumes estos productos, hazlo a la salida del gimnasio o en casa.

Espero que ninguno os hayáis  visto reflejados en estos comportamientos, y si es así, os recomiendo que los procuréis cambiar.

Noé Muñoz Barallobre (Madrid, 1985) es Licenciado en Derecho por la UCM y abogado en ejercicio. Su relación con el deporte nace mediante la práctica de artes marciales y su labor como monitor de sala en el gimnasio de la facultad de Derecho durante su época de estudiante. No ha dejado de practicar deporte como forma de vida. Cofundador y CEO en uworkfit.com impulsa este proyecto con la ilusión de ofrecer un nuevo concepto de plataforma fitness y de encuentro entre deportistas de distintas disciplinas deportivas.

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