tipos de pulsómetro

Cómo elegir pulsómetro

Sí, ya sabemos que “la práctica del ejercicio físico es beneficiosa para la salud”, estamos hartos de que nos lo digan una y otra vez. Lo que muchas veces no nos dicen lo suficiente es lo necesaria es la práctica de actividad física CONTROLADA.

¿Por qué introducir el pulsómetro en el ejercicio?

La práctica del ejercicio físico sin control personalizado puede llevar a numerosas lesiones y pérdida de la máxima eficiencia de nuestro tiempo y energía. Hacer deporte a la intensidad correcta no solo incrementa los beneficios del entrenamiento sino que además ayuda a la propia percepción del cuerpo gracias al control de la frecuencia cardíaca durante la actividad.

¿Para quién?

Los pulsómetros se recomiendan a cualquier nivel deportivo (principiantes, entrenados, profesionales…). El llevar más o menos tiempo entrenado no es excusa ni razón para no controlar al máximo tu nivel de calidad en la práctica de actividad física.

Estos son algunos ejemplos de perfiles deportivos y de cómo afecta un pulsómetro a la eficiencia del trabajo:

  • Andar/trotar: lo mismo ayudará a un principiante que a un profesional, el control de la frecuencia cardíaca es vital ya busquemos quemar grasa o tonificarnos. Es importante conocer nuestras “zonas” para conseguir el equilibrio perfecto de tiempo, calidad y eficiencia energética.
  • Correr: un pulsómetro te ayudará a mantenerte en zonas de alta intensidad (casi anaeróbicas) en los días más duros o de mayor entrenamiento y en zonas medias (rango de aeróbicas) en las temporadas más suaves. Gracias a las alertas de este tipo de aparatos al sobrepasar ciertos límites es más sencillo controlarlas.
  • Ciclismo: para un ciclista, el pulsómetro es crucial a la hora de saber su resistencia, tiempo de trabajo y calidad de los intervalos que se realicen ya sea sobre bicicleta de montaña, estática o de ciclismo indoor.
  • Senderismo/montañismo/esquí: en las subidas, es aconsejable llevar un pulsómetro para un ascenso controlado a la cumbre. En el descenso, los esquiadores pueden hacer un seguimiento de su eficiencia cardíaca para maximizar el ejercicio. Incluso, ayudados de pulsómetros con GPS incorporado, pueden saber por dónde van o crearse sus propias rutas.
  • Pérdida de peso: un pulsómetro ayuda a llevar un ejercicio físico controlado dentro de un régimen dietético. Muchos de estos aparatos disponen de una pantalla de media de quema de calorías según los parámetros de frecuencia cardíaca.
  • Rehabilitación: gracias al feedback a tiempo real de los pulsómetros, los datos recogidos son información de oro para médicos y pacientes en procesos de rehabilitación. El control constante de las pulsaciones y la frecuencia cardíaca es esencial en pacientes con lesiones o enfermedades del corazón.

¿Cómo funciona un pulsómetro?

La utilidad del pulsómetro se basa en un principio fisiológico muy simple: al aumentar la intensidad del ejercicio, se incrementan el consumo de oxígeno (VO2) y la frecuencia cardíaca (FC) de forma prácticamente lineal, siendo esta última más sencilla de medir.

Pero, ¿cómo calcula la frecuencia cardíaca?

Antes de empezar, necesitamos saber nuestra frecuencia cardíaca máxima (FCmax). La fórmula más sencilla o de andar por casa que podemos utilizar para salir del paso fácilmente es: restar a 220 nuestra edad (por ejemplo, si tienes 25 años: 220 – 25 = 195 FCmax). La mayoría de los pulsómetros te pedirán alguna información adicional la primera vez que los utilizamos, como edad, sexo, estatura, peso, etc. Una vez el aparato tiene tus datos guardados, medirá tu FC según zonas específicas de entrenamiento. Aunque cada pulsómetro es diferente, en general, las zonas de trabajo se basan en rangos de FC según la máxima siendo, por ejemplo:

  • Entre 60-70% à actividad física de intensidad baja. Empleada en entrenamientos de iniciación, pérdida de peso o control de eficiencia cardiovascular.
  • Entre 70-80% à actividad física de intensidad media. Entrenamientos aeróbicos utilizados en casi todas las disciplinas de fitness. Perfecto para pérdidas de peso y tonificación muscular.
  • Entre 80% y 90% à actividad física de alta intensidad. Entrenamiento anaeróbico. Empleado en rutinas interválicas o de velocidad.
  • Entre 90% y 100% à frecuencia cardíaca máxima, volumen de oxígeno máximo… este tipo de zona de entrenamiento es alcanzada sobre todo en entrenamientos de alta intensidad y durante períodos de tiempo muy limitados.

Colocación del pulsómetro

Los dos tipos clásicos de pulsómetro son los de banda al pecho y los de sensores en los dedos. Nosotros nos centramos en los pulsómetros de banda ya que está demostrado que son los más eficientes en el control constante y a tiempo real de la actividad física.

Este tipo de pulsómetros tienen tres partes: la banda, el sensor y el reloj-muñequera. El sensor se encaja con la banda, que dispone de unos electrodos, y ésta se ajusta alrededor del pecho. Una vez nos ponemos la muñequera, ambos aparatos emiten señales inalámbricas que hacen que el pulsómetro funcione. Cada modelo es diferente, pero prácticamente todos disponen de varias pantallas que pueden ir eligiéndose a través de botones laterales: pantalla de frecuencia cardíaca (por pulsaciones o por porcentaje dependiendo de marca y modelo), pantalla de calorías, pantalla de zonas de trabajo, etc.

Los pulsómetros con sensores en los dedos los hemos descartado de nuestro artículo por ser aparatos que no miden las pulsaciones a tiempo real. Debes ponértelo al hacer el ejercicio pero sólo te dará el dato una vez acabado el tramo, intervalo, entreno… cuando tú decidas que te ofrezca el resultado.

7 consejos para elegir tu pulsómetro

  • La frecuencia cardíaca debe ser visible fácilmente (por ejemplo aparecer en pantalla grande, visión simple y sin muchos datos más alrededor que puedan distraerte, etc.).
  • El pulsómetro debe ser fácil de usar (ten en cuenta que cuando lo enciendas estarás haciendo actividad física y necesitarás toda tu atención en el trabajo… un pulsómetro complicado de utilizar o complejo en cuanto a puesta en marcha sólo te dará razones para dejarlo en casa).
  • Que tenga distinción de zonas de entrenamiento
  • Que mantenga el control de frecuencia cardíaca constante y precisa (algunas marcas y modelos ofrecen la posibilidad de incluir determinados datos la primera vez que los usas para tener cuantos más parámetros precisos posibles y funcionar con mayor precisión –por ejemplo: edad, sexo, estatura, peso, etc.).
  • La banda debe ser cómoda (algunos pulsómetros de baja calidad vienen con bandas de plástico, que al colocarlas en el pecho y romper a sudar pueden producir molestias, alergias y rozaduras. Las mejores son las bandas elásticas, presentes en casi todos los modelos de gama media y alta).
  • GPS incorporado (si tu deporte es en la naturaleza o espacios abiertos, un control a través de GPS puede ser muy útil para calcular rutas, distancia, puntos de encuentro, etc.).
  • Que te guste el modelo (va a ser tu compañero en la práctica del ejercicio, que te guste y estés cómodo con él es esencial para llevaros bien).

Ahora ya tienes las pautas que necesitabas para introducirte en el mundo de los pulsómetros, atrévete a descubrir cuál es el modelo que más se ajusta a tus necesidades y, ¡a disfrutar!

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Comentarios

  1. Maria Responder

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