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La suplementación nutricional: un negocio multimillonario

Hoy en Uworkfit queremos hacer una reflexión sobre el mundo de la suplementación nutricional. Vaya por delante que no queremos hacer juicios de valor sobre quién los utiliza y quién no, vamos a poner sobre la mesa una serie de datos para que podáis decir si queréis consumir productos de suplementación nutricional o no.

También quiero que queda claro que, como bien dice mi perfil, yo no soy nutricionista ni endocrino. Voy a hablar desde mi experiencia personal y la que me ha aportado el trabajar durante mi etapa de estudiante en un centro deportivo. Dicho esto pongámonos manos a la obra.

En primer lugar decir que yo mismo he consumido productos para la suplementación nutricional. Digo esto para que nadie piense que hablo sin conocimiento de causa. Hablaré desde mi experiencia.

¿Por qué hablar de suplementación nutricional?

 

Creo que tod@s los que hemos practicado algún deporte, al nivel que sea, hemos tenido contacto directamente con la suplementación o con gente que consumía productos de suplementación nutricional. Muy concretamente el mundo de la suplementación nutricional se hace notar en las salas de musculación o entre los practicantes de fitness de cualquier modalidad. En cualquier gimnasio, ya se de barrio o el más “cool”, vamos a ver a gente con sus “mezcladores” consumiéndolos.

Mientras desarrollé mi labor como monitor de sala, me dí cuenta cómo cambia la percepción de los usuarios hacia estos productos según pasa el tiempo. Al principio, cómo una de mis obligaciones al inscribir a un nuevo usuario y cómo pregunta rutinaria, preguntaba siempre “¿Tomas algún tipo de suplementación?”. Os puedo asegurar que el 90% de los usuarios respondían negativamente a ésta pregunta, dándose incluso la situación en la que se enfadaban por tan siquiera relacionarles con ese “turbio” mundo.

Pasado un tiempo la misma persona comenzaba a pasearse por el gimnasio con su mezclador. No me considero una persona cotilla, pero si curiosa. Por ello me he acercado, siempre que he podido, a esa persona y le he preguntado “¿Por qué has cambiado de opinión?”. La mayoría de las respuestas han sido las mismas: “Lo leí en un foro de culturismo”, “Me lo recomendó un amigo”, “Lo leí en Internet”,…Y así unas cuantas fuentes más que “fiables”.

Es curioso como aquellas personas a las que has tenido que enseñar a realizar correctamente una rutina de entrenamiento básica, al cabo de unos meses saben más de la “Bomba de ATP” o de complejos procesos metabólicos que un bioquímico. Este conocimiento no proviene en la mayoría de los casos de un interés sobre la bioquímica, sino de los “publireportajes” que suponen en Internet ciertos contenidos del mundo fitness de un origen mas que dudoso.

“¿Me recomiendas tomar algo de suplementacion?”

 

Esta es una pregunta a la que cualquier profesional del fitness se ha enfrentado alguna vez. Por desgracia la consulta no se está haciendo a la persona adecuada ni en el lugar adecuado. Muchas salas hacen de sus monitores “comerciales” de estos productos a cambio de una comisión por venta. Esta pregunta hay que hacerla en una consulta médica o ante un nutricionista. Responderla me parece una falta de responsabilidad y de profesionalidad.

Cuando me ha tocado responderla a mí, he respondido a la gallega, haciendo otra pregunta: “¿Llevas una dieta equilibrada?” .

No creo que una persona que realiza una actividad física 3 ó 4 veces a la semana durante 60 o 90 minutos necesite ningún tipo de suplementación en su dieta, máxime si el usuario se encuentra comprendido entre los 16 y los 50 años. Con una dieta equilibrada y una variación respecto de las cantidades podrá entrenar en salud y con buenos resultados.

Prisas, prisas, prisas…

 

Pienso que el detonante del cambio de opinión, de los usuarios de los que hablada en el primer punto,  respecto de los suplementos es el mismo: “lo quiero para ayer”. La cultura del esfuerzo, la superación y el trabajo progresivo no está muy de moda en estos tiempos. Siempre me ha hecho especial gracia, cómo ante el triunfo de alguien actuamos inconscientemente pensado “¡Qué suerte!”. Parece que inconscientemente queremos convencernos que hay un atajo, una “formula mágica” o un “agujero de gusano” que nos va a llevar antes a dónde queremos llegar. La publicidad de los suplementos hace pensar que podemos llegar antes, pero claro: previo paso por caja.

No os voy a dar el placer de negar los resultados de los suplementos, porque los hay. Pero quiero dejar claro que se puede llegar al mismo sitio sin ellos. Ya decía en su artículo “Musculación para principiantes” Juan Trapero Ruiperez que sólo hay una formula para progresar y llegar a nuestros objetivos: el esfuerzo y la constancia.

El gran negocio de la suplementacion nutricional.

 

Es difícil encontrar datos sobre el volumen de negocio de las empresas dedicadas a la suplementación deportiva en nuestro país, así que os ofreceré algunos datos que podéis encontrar en éste documental: Bigger Stronger Faster.

El negocio de la suplementación deportiva mueve en EEUU la mareante cifra de 24.000.000.000 $ (has leído bien, no he dejado el dedo pulsando el cero). Esta cifra da mucho que pensar sobre la magnitud del negocio a escala mundial. Las grandes multinacionales del sector no escatiman en gastos y uno de sus mayores gastos en la captación de clientes: la publicidad.

Pienso que todos compartimos la idea de que la publicidad es una “verdad a medias”. Los publicistas hacen bien su trabajo. Si habláramos de otros sectores seriamos capaces de identificar las tretas publicitarias sin problemas: “Tenga un cutis de 20 años a sus estupendos 70”, “Tú te mereces éste coche”, “tu ropa dice mucho de tí”,…Tod@s sabemos que atacan a su mercado y nos crean una necesidad que analizada en frió nos puede parecer absurda.

El problema de los suplementos no es en si la publicidad, es la semi-nula información que existe sobre ellos y sus efectos a largo plazo. Teniendo en cuenta la multitud de compuesto que contienen. Algun@s pensareis, y perdón por la expresión, “¡Joder con el agorero éste!”, y no os lo voy a discutir. Os invito a que busquéis información sobre los suplementos deportivos, todo lo que vais a encontrar es información de las própias marcas. Actualmente no existe una legislación en el marco europeo que la regule ésta industria debidamente. ¿Sorprendid@s?, dos sencillas palabras os darán la respuesta: negocio multimillonario.

¿Pero son buenos o malos?

 

A ésta pregunta no os puedo contestar porque no lo saben ni los expertos. Sencillamente no se tienen datos a largo plazo y por tanto no se puede demostrar ni una cosa ni otra. Creo que la finalidad del deporte es el bienestar del individuo y la mejora de la salud. Consumir éste tipo de productos sin supervisión médica y basándonos en los consejos de quién los vende o quién los consume nos convierte en un consumidor irresponsable.

Una información adecuada sobre lo qué consumimos y cómo lo consumimos, nos hará ser más críticos con estos productos. Antes de tomarlos siéntate y pregúntate “¿Realmente los necesito?”. Yo te anticipo la respuesta: no.

 

 

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