habitos repetitivos

La repetición y los hábitos

La vida puede considerarse como una suma de esfuerzos. De hecho casi todas las cosas que valen la pena requieren al menos la repetición de una misma acción. Y es que si lo pensamos, es muy cierto. Para hacer una receta de tortitas de avena ricas, antes has tenido que practicar mucho.

Sólo hay que imaginarse casi todo tipo de acciones que realizamos a diario. Desde que somos niños a adultos a cuando lleguemos a ancianos. Tomamos todos los días el autobús o el metro. O caminamos por los mismos caminos todos los días al ir a la universidad o al trabajo.

Todos los días, o al menos así es lo normal, nos levantamos a las mismas horas. Y prácticamente intentamos ir a la cama también a esa misma hora.

Pero es que no sólo la vida ordinaria está llena de repeticiones mecánicas. Que no requieren casi ni nuestra atención. Tan sólo requieren que tengamos la cabeza en otra cosa mientras la realizamos, pero que en efecto la realicemos.

Véase pasear, ducharnos o incluso llevar a cabo trabajo administrativo qué hacemos en la oficina, por mencionar unos pocos ejemplos.

Realizando una misma acción siempre generamos un hábito

Es más, generamos el tipo de conexiones neuronales mediante sinopsis que hacen que aprendamos ese cometido y lo hagamos y llevemos a cabo de manera casi automática. Porque hemos entrenado nuestro cerebro para ellos al igual que todo el sistema muscular del cuerpo humano.

La repetición y los hábitos

Pero eso primero requiere tiempo y esfuerzo. Requiere que le digamos a nuestro organismo: ¡eh, aprende ésto! Y de ese modo diciéndoselo a través de la ejecución repetitiva de acciones, adiestramos a nuestro cerebro.

Nuestro cerebro es plástico, se puede educar y reeducar, pero para ello requiere de mucha repetición consciente. Repetición premeditada.

Por eso nunca hay que desechar la importancia del trabajo diario, incluso en las acciones más tediosas y aparentemente insignificantes.

Es en éstas tareas que nos aburren cuando nos obligamos a sacar el ingenio, cuando sale a relucir nuestra creatividad. Cuando vemos que tenemos que hacer algo obligatoriamente para conseguir nuestros objetivos, intentamos descubrir vías más efectivas y divertidas de realizarlos.

Hábitos repetitivos

De hecho muchos libros, tabla entrenamiento abdominales e ideas se han generado en lugares tan curiosos como cárceles, o como el Premio Nobel de Física Albert Einstein en la cocina de una pequeña casa.

repeticion de habitos productivos

De ahí que, como digo en este artículo, la importancia está en el detalle y es la motivación intrínseca lo que más cuenta.

  • Si realizamos las cosas sin ganas, sin duda sacaremos trabajo adelante ¿pero qué apariencia y contenido tendrá ese trabajo?
  • Pero hay que aclarar que cuando mencionamos trabajo mecánico, no me refiero a hacerlo sin ganas.
  • Se puede perfectamente hacer trabajo con la cabeza en otra cosa y tener ganas a la vez de hacerlo.

Puede que parezca una paradoja, pero se trata de preservar la energía psíquica y de no alienarnos.

Mecanismo para la educación: Formando los hábitos

Y mucho mejor si realizamos esas acciones mecánicas repetitivas en silencio y soledad. Porque sacaremos mayor provecho de estar en silencio, escuchando nuestra propia voz interior que nos dice que nos gusta y qué no de la vida.

Genera un pensamiento para generar una acción, y generar una acción para generar un hábito o también lo podemos ver como un volumen de entrenamiento. También se requiere un hábito para formar un carácter, el mismo carácter que hará realidad nuestros destinos en la vida.

Por lo tanto trabajo, trabajo y trabajo. Repetir, repetir y repetir.

Se requiere mucho trabajo para forjar el talento. Y paciencia, pero la paciencia nunca defrauda, puesto que con la frustración que conlleva sudamos los frutos que cosecharemos mañana.

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